sábado, 9 de septiembre de 2017

Extraordinario artículo, que a buen seguro llenará tus ojos. Por y para Fred Bloor.




   
   Texto de los que te enganchan desde el inicio de su lectura. De él se pueden extraer muchas y variadas conclusiones.
  De vez en cuando el amigo José Pereiro Francés me sorprende con alguna perla como la presente. Agradecérselo desde aquí. 
  No, no lo había leído, y tras su lectura he decidido compartirlo con vosotros porque merece la pena.
Llevo ya unos cuantos años como colombófilo, los suficientes como para haber entendido parte de la esencia de este singular arte, y conocer tan sólo algunas de sus  respuestas. Aquellas que te conducen a disfrutar plenamente de las palomas mensajeras y a tratar de conseguir lo que persigues. 
 Ya hace unos años que abandoné el producteo mágico, al menos el innecesario, el adornado por varias espesas capas de marketing que llegan a impedirte recordar para que los compramos. El tiempo, los resultados y mis meteduras de pata aceleraron el proceso.
  Buen palomar, buenas palomas y  mejor método. Romperse la cabeza con esto último genera más diferencias que los euros que uno puede llegar a gastarse en toda esa chatarra química. Ser capaz de improvisar sobre la marcha puede elevarse a arte. No siempre sale como a uno le gustaría pero gran parte del éxito reside en ese juego.
   Aclaración para los mal pensados: Sí a las "medicinas", cuando éstas hacen falta o cuando darlas generan un daño menor a no hacerlo o simplemente se obtienen beneficios.
No sé quien tradujo este artículo, el texto original es del colombófilo Fred Bloor. En este blog podéis hallar información sobre Fred, y en concreto lo que dice a continuación, me parece especialmente atinado para el objetivo del gran fondo.
Disfrutad porque merece la pena. 









PabS